¿Sabes que es el bullying escolar y como este puede afectar a tus hijos en su vida diaria? En este post aprenderás más sobre este tema y como poder ayudarlos.

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Señales con las que podemos detectar si tu hijo sufre de bullying escolar

El bullying escolar es el acoso físico o psicológico sistemático entre un alumno (agresor) y un compañero (agredido). Este tipo de acoso puede ocurrir en cualquier tipo de institución sin distinción. Es grave y las víctimas son más vulnerables a padecer problemas mentales como trastorno por estrés postraumático, depresión y trastornos del ánimo a medida que crecen. Por ello, es muy importante que todos los padres y los centros educativos (en el caso de nuestros pequeños) tomen medidas para prevenir este tipo de conductas entre alumnos que en casos extremos pueden derivar hasta en la muerte del acosado.

No afrontar debidamente este problema y no tomar medidas correctivas en edades tempranas insta a que aumenten los acosadores. “Estos niños van adquiriendo un modelo de relación interpersonal tóxica y depredadora, basada en la fuerza y en la imposición, que va consolidándose con los años“, recuerda Verónica Rodríguez, directora y terapeuta de Coaching Club de España.

¿Cómo detectar el bullying en nuestros hijos?

  • Si hay un inusual cambio de conducta en el niño/adolescente.
  • Cuando no quiere ir al colegio.
  • Tiene golpes y moretones inexplicables.
  • Se irrita con facilidad y anda muy nervioso sin razón.
  • Su carácter es muy cambiante.
  • Se le nota triste inexplicablemente.
  • No muestra interes en salir con amigos.
  • Sus útiles escolares se pierden constantemente.
  • En algunos casos el niño puede padecer cefalea.

Ahora, según Guiainfantil, si hemos detectado que nuestro hijo es víctima de bullying, ¿Qué debemos hacer?

Lo primero de todo es no culpabilizarle ni a él ni a nosotros mismos, eso no implica ser peores padres. Es importante que el niño se sienta seguro y confiado en su casa, que haya un buen clima de confianza donde pueda desahogarse y contar que le pasa.

Otro paso fundamental será hablar con el colegio, en ocasiones pueden ignorar lo que ocurre porque las agresiones se llevan a cabo en ausencia del adulto.

Es importante que el niño cuente con habilidades sociales y con recursos, no solo enfocados a defenderse, sino a mostrarse más seguro. Que aprenda a ser asertivo, a ser capaz de decir lo que el quiere, lo que el piensa, sin imponérselo a los demás, y sabiendo que su opinión es tan válida como la de los demás.

Enséñale a ignorar al agresor, que no le demuestre que le afecta llorando o enfadándose, sino que le pueda responder con tranquilidad y firmeza, diciéndole por ejemplo: “No, eso es sólo lo que tú piensas”.

Hazle entender que no está solo y que siempre puede pedir ayuda.